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Esta zona de difícil acceso en el noroeste de Tenerife me recuerda al Machu-Pichu, el los Andes peruanos. El barranco hacia el mar es muy pronunciado, habiendo senderos que lo recorren desde este punto.
El paisaje desde la carretera no tiene pérdida, y las rocas de esta zona, para los amantes de la Petrología, son piroxenitas y peridotitas de grano grueso.