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En el extremo noroeste está el Sabinar, o lo queda de un centenario bosque de sabinas azotadas por el intenso viento reinante, lo que ha dado lugar a que estos árboles hayan crecido desarrollando formas retorcidas.
Esta sabina es la más famosa, y forma parte del escudo de la isla. Pero como estampas del HIerro no se deben olvidar otras de su variada vegetación, como estos brezos abajo a la izquierda, o sus montañas cubiertas de pino canario, e incluso árboles frutales.