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Como se ha expuesto en las fotos de Creta, el declive de la civilización minoica se debió a la explosión volcánica de esta isla.
Tras el cataclismo, la isla quedó con forma de luna. Los poblamientos posteriores se han hecho al borde del acantilado, de cientos de metros, como es el caso de la capital, Thera, y de Oia. Eso añade dificultad para llegar a las ciudades, por lo que se suele subir en burro por el camino en zig-zag que se ve.
Aunque en el caso de Thera hay un teleférico, usar el burro es una experiencia inolvidable. Aun recuerdo la dulce selección de insultos de los burreros hacia estos pobres bichos, las carreras y piques que tenían entre ellos, lo que me hacía sentir como una jarrón transportado por un bicho cabreado al borde del precipicio, esas rodillas llenas de excrementos de burro que tuve que lavar nada más bajar, y otras experiencias inenarrables.
Aunque la belleza de la vista merece la pena, cuando sea posible mejor suban en taxi. Una vez arriba, contemplar la isla central, donde ha vuelto a surgir un volcán en el lugar donde tuvo lugar el cataclismo del siglo XV antes de Cristo, es una vista sin parangón.