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Thera destaca por sus casitas blancas al borde del acantilado, salpicadas por pequeñas ermitas ortodoxas azules o blancas, mezcladas con casas particulares con terrazas desde donde admirar el esplendor de la caldera y las puestas de sol.
He aquí una de estas pequeñas capillas blancas de la iglesia ortodoxa griega, a menudo propiedad de pequeñas familias. Al frente se observa la isla volcánica situada en el centro de la caldera, Nea Kameni, cuyo interior alberga el volcán responsable del cataclismo del año 1.500 antes de Cristo, que tras nuevas erupciones a vuelto a aflorar.
En el otro extremo del creciente que es la ísla de Santorini, se halla la playa de Perissa, con su arenas rojizas y estas dos bonitas iglesias.