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Oia está situada en la punta noroeste de la forma de luna que tiene Santorini, lo que la convierte en una atalaya ideal para presenciar la puesta de sol. Por eso es habitual que mucha gente se concentre en ella para presenciarla.
Los molinos y las cúpulas azules de las ermitas acaban de proporcionar el toque exótico y ciertamente bucólico necesario para convertir esta experiencia en algo digno de recordar.