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La ornamentación de la basílica es una mezcla de estilos, como toda Venecia, desde elementos renacentistas, arcos acabados en punta de orígen persa, o los cuatro caballos negros que apenas se ven entre las columnas, y que proceden del saqueo de Constantinopla durante las cruzadas. San Marcos, como siempre, lo preside todo.
Además, la influencia bizantina se deja sentir en imágenes como la inferior, el tipo de pintura con fondo dorado, como los iconos de las iglesias ortodoxas.