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Ponte Vecchio es otra de esas bonitas estampas donde el original supera cualquier postal. De época medieval, el río Arno lo destrozó en una crecida en el año 1333. Fue reconstruido en 1345.
Hoy acoge comercios, algún restaurante de postín y muchas joyerías. En su contra he de decir que es uno de esos sitios en los que los famosos creen que deben mostrarse alguna vez, y cuando eso sucede, se impide el acceso al resto de los mortales por ambos lados, como pasó el día en que estuve.
No es culpa del puente, ni siquiera del VIP de turno, sino de la connivencia de las autoridades locales que permiten que sea posible. Lo siento por Florencia.