David

Hablando de esculturas, no se puede dejar Florencia sin pasar por la Academia y visitar las obras de Miguel Ángel, en especial su David. Esta descomunal estatua impresiona más en la distancia, desde el fondo del pasillo.

Con poco más de 4 metros, Miguel Ángel la terminó en 1504. Expuesta en la plaza de la Signoria hasta 1873, se convirtió en el símbolo de las ideas republicanas contrarias a la influencia de los Médici.

Días después de la visita comenzó una polémica restauración. Como anécdota, hay una funcionaria con la única misión de impedir que los visitantes le hagan fotos, hasta el punto de retirar la cámara hasta la salida.

Pero, como buenos latinos, cuando uno hacía una foto y la funcionaria iba hacia él, por detrás ya estaban disparando dos más, y así sucesivamente. Gracias a esto pude llevarme este recuerdo.