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La Basílica de San Pedro y su plaza es el punto central de la Ciudad del Vaticano, el estado más pequeño del mundo. La iglesia se alza sobre la tumba de Pedro, el primer papa de la iglesia católica, crucificado en el Coliseo.
La actual construcción se inició en 1450, aunque no fue terminada hasta 1626. Consta de numerosas obras de Miguel Ángel y Bernini.
La construcción fue en parte sufragada con bulas (es decir, que si se daba un importante donativo para las obras, se podía pecar tanto se quisiera porque los pecados eran perdonados). Esta y otras causas impulsaron la reforma protestante de Lutero.
Lo que más atrajo mi atención del interior de la basílica, no fueron las obras de arte, sino la forma en que combinando diferentes rocas con sus colores naturales, se ha conseguido un "tapiz de mármol" con diferentes dibujos que cubre el suelo.