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Seguro que a alguien se le ocurrirá que ante tanto vicio debía haber un castigo divino por alguna parte. Bueno, verán, no había ni más ni menos vicios que el que tenía cualquier otra ciudad residencial de las clases altas romanas en aquella época. La diferencia es que Pompeya, Herculano y Stabia tenían la mala suerte de hallarse al pie del Vesubio.
Cuando se dieron cuenta, fue demasiado tarde. A la mayoría de los habitantes les dió tiempo de huir ante las primeras señales, pero al cesar la actividad, algunos volvieron, y ese fue el gran error.
El 24 de agosto del año 79 Pompeya fue sepultada bajo 7 metros de cenizas. Pero antes la muerte había descendido en forma de gas. Muchos de los cuerpos hallados muestran esto, gente agonizando con las manos tapándose la boca, o animales retorciéndose desesperadamente. Por lo demás, las imágenes hablan por sí solas.