|
Al acercarnos a la isla de Capri, que dista del continente unos 5 quilómetros, lo primero que se ve es la zona del puerto, llamada la Marina Grande. De ella, a través de un teleférico, se accede a la villa de Capri propiamente dicha, que se aprecia encima.
Ya desde los césares fue refugio privilegiado de Augusto y Tiberio, que dejaron su impronta en la isla. Después ha sido refugio de intelectuales y artistas, y en la década de los 60 el turismo puso sus pies en ella.
En su Piazzetta y alrededores, los famosos salen por la noche como los vampiros y se dejan caer por ella, cuando el turismo visitante ha abandonado la isla.