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Vista desde tierra del templo de las mil columnas. Se puede apreciar, en su cima, en la parte central, una estatua de Kukulkán, como siempre en una postura reclinada. Sobre su estómago se solían depositar las ofrendas.
Durante mi visita no pude acceder a la cumbre del templo, pues por el vandalismo de ciertos turistas (haciendo graffitis sobre las ruinas del tipo Pepito quiere a fulanita) se prohibió el acceso a nivel general.