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Alguno de los bellos ornamentos que decoran el Palacio de Topkapi, hasta principios de siglo residencia oficial de los sultanes otomanos. De hecho el anagrama sobre fondo rojo de la entrada es la firma del sultán.
Los estucados y el resto de detalles son nunca mejor dicho de un lujo oriental, como los juegos de té en jade y piedras semipreciosas, o las esmeraldas grandes como puños, por no hablar del diamante del cucharero, creo que de los mayores del mundo.